El doctor Fernando Bandrés, director académico de la Fundación Tejerina, ha presentado la ponencia “Cómo involucrar al paciente y cuál es su papel en el Comité Ético de Investigación de medicamentos (CEIm) del hospital” en la que ha declarado que en este tema ponemos al paciente en un dilema social por el cambio cultural tan profundo que se está produciendo.

 

Su intervención ha tenido lugar en la Jornada “Innovación Biomédica en la Frontera del 2020”, organizada por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, Asebio, Farmaindustria y Fenin.

 

Para Bandrés, desde el punto de vista legal y ético el principio de confianza, la asimetría de conocimientos, la neutralidad del investigador y las salvaguardas éticas son los elementos fundamentales que se deben valorar de manera previa al pedir a un paciente que se una a un ensayo clínico.  También ha recordado que el paciente se pregunta por qué tiene que asumir más riesgos, cuál es su potencial beneficio o si este será ya para futuras generaciones. “A veces también hay presiones implícitas, subliminales, porque la relación médico paciente es tan estrecha que el paciente usa más el principio de beneficencia que el de autonomía”.

 

Ha señalado que esta situación presenta una paradoja extraña ya que exigimos consentimientos informados de pulcritud extrema que pueden estar contaminados por la “medicina defensiva”. Una de las causas más complicadas a la hora de resolver posibles reclamaciones es que pacientes y familiares manifiestan no haber entendido lo que luego han firmado. “Por todo ello estas situaciones y otras muchas nos colocan en la tesitura de favorecer el cambio cultural necesario para que la participación en un ensayo clínico resuelva la pregunta sobre si es un privilegio, un favor o un acto de generosidad. Sirva como ejemplo cuando me piden donar sangre. Yo creo que eso es importante, sé que es útil. De comprender lo he pasado a creerlo, y ya sé que el valor de donar sangre es importante, creo en ese valor en términos éticos y sociales, lo ejerzo y transformo los valores en virtudes. Luego alguien que está en un ensayo clínico de manera virtuosa, está realizando un acto de generosidad”.

 

El profesor Bandrés, miembro del Departamento de Toxicología y Legislación Sanitaria de la Facultad de Medicina de la UCM, nos recuerda que “la incorporación del paciente a un ensayo clínico se hace desde la “experiencia de enfermar”, mientras que el médico lo valora desde la “experiencia de observar la enfermedad”. Por ello, información, diálogo y deliberación serán elementos fundamentales del cambio cultural que propugnamos”.

 

“A mi juicio, la manera más didáctica y operativa que permite involucrar a los pacientes en un ensayo clínico será mediante el ejercicio, desarrollo y mejor gestión del consentimiento informado, de forma personalizada, lo que permitirá identificar, ejercer y desarrollar los valores éticos que se puedan ver afectados, convirtiendo la participación del paciente en un acto de generosidad que la sociedad debe valorar  y reconocer, por cuanto los niveles de evidencia que aportan los ensayos clínicos son y serán la brújula de los avances diagnósticos y terapéuticos que han de llegar” ha añadido

Luis Luna
Periodista. Especialista en comunicación, gabinetes de prensa y redes sociales. Colaborador del blog de Fernando Bandrés